Boletín de la Diócesis de Atlacomulco


Boletín No. 6, Año 2015


 


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Editorial

Entrevista de Valentina Alazraki al Papa

Recordar es volver a vivir

III Plan Diocesano de Pastoral

Seminario de la Diócesis de Atlacomulco. Fiesta Patronal

Cambio, Destinos y Nombramientos Diocesanos



EDITORIAL

En el presente número de nuestro Boletín diocesano, con ocasión del XXX aniversario de nuestra Diócesis, queremos darle un lugarprivilegiado a la historia de nuestra Diócesis y la importancia de la presencia franciscana en el territorio diocesano.


La noticia más antigua que se tiene de la presencia franciscana el territorio diocesano, es la de Fray Antonio de Ciudad Rodrigo, acompañado de Fray Cristobal Samorano, Fray Juan de San Francisco y sobre todo a Fray Alonso de Rangel, insigne apóstol de Jilotepec, que extirpó la idolatría e implantó la fe en la religión. De la misma manera, los franciscanos de Toluca incursionaron en Jiquipilco y los de Metepec alcanzaron un amplio radio de acción llegando incluso a Temascalcingo.


En el territorio diocesano sobrasalen dos conventos menores: el de Jilotepec edificado hacia 1527-1530, que tenía categoría de cabecera de doctrina y que atendía: Jilotepec, Soyaniquilpan, Acazuchitlán, Acambay, Timilpan, Chapa de Mota y Villa de Carbón, contando con 4 religiosos, 3 sacerdotes y un lego, y de cuyo complejo original queda una inscripción en la torre que data de mayo de 1527, la cual menciona que dicho convento se edificó en honor de Santa María de la Asunción; y el de Aculco, datado en el año de 1540, considerado Vicaría del Convento de Huichapan.


De la misma manera, se mencionan dos vistas del convento de Metepec: Atlacomulco y Temascalcingo, estas últimas destruidas, en el terremoto de 1912.



ENTREVISTA DE VALENTINA ALAZRAKI AL PAPA

La Iglesia de México entrevista al Papa Francisco…

A manera de comentario sobre la entrevista realizada por Valentina Alazraki, corresponsal del Vaticano (televisa México) al Papa Francisco, en las vísperas de su segundo año de pontificado, siendo de esta manera y la ocasión para celebrar con grande gloria la dicha de tenerlo como pastor de la Iglesia que camina en México.


Como encargado de la Comisión sobre las Comunicaciones de la Diócesis de Atlacomulco (Álvaro Álvarez Escobar). El Sr. Obispo, me a sugerido compartir y con gusto lo realizo, una especie de comentario sobre la entrevista del Santo Padre por la periodista mexicana Valentina Alazraki, trasmitida por la televisión en dos bloques, del día 12 y 13 de marzo de 2015, vísperas del segundo año de pontificado a nuestro muy querido y amado Papa Francisco; aclaro que la empresa televisa como a la periodista mexicana no representan a la Iglesia de México, pero con el hecho de que la entrevista está pensada para México y para los mexicanos, es por eso tal atrevimiento para con el titulo de este comentario. Espero no sea molestia para ciertas susceptibilidades e ideologías, no es mi intención. Al momento que se me propuso tal escrito. Comienzo a pensar y preguntarme ¿por dónde tendría que ir tal comentario, qué y cómo debía decir, qué puntos de vista considerar?, etc.


Lo primero que se me ocurrió, fue preguntarle a un Sacerdote cómo había visto y qué opinión tenía sobre la entrevista de tal fecha. Me contestó muy sincero: no la vi, ni supe de lo que me preguntas. A otro, a un ministro próximo a ser Sacerdote, tú qué opinas de tal entrevista con el Papa? Él me respondió: no me gustó, está muy aburrida. A partir de estas dos respuestas de dos ministros de la Iglesia, pienso y digo: si así se considera la entrevista al Papa, yo qué puedo decir al respecto? Lo que yo diga será de mayor interés que la entrevista en directa a los medios de comunicación actuales? No es el objetivo tampoco, pero desde mi punto de vista como Sacerdote que soy, considero a la entrevista de mucha importancia especialmente para todo ministro de la Iglesia y claro sin excluir a toda persona católica o no, siempre y cuando que sea de buena voluntad. Mi comentario, no sigue el orden de la entrevista a propósito, no pretende quitar, corregir o añadir importancia a tal entrevista, ni falta le hace. Si usted quiere estimado lector, este comentario es muy personal, por tanto es justificable los errores y faltas que puede tener. Y además respeta el punto de vista de todo lector o crítica de la entrevista.


A un año de pontificado del Santo Padre, o sea el año pasado 2014, asistí a la canonización de San Juan Pablo II; días posteriores a la canonización también participé a un congreso sobre las comunicaciones sociales en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, Roma, Italia. ¿Qué decían los comunicadores del mundo entero sobre el Papa Francisco desde la óptica de la comunicación?. Que por cierto participaron porta voces, comunicólogos y periodistas que han estado muy de cerca con los asuntos de la Iglesia o sea con los Papas de nuestro tiempo, entre ellos Joaquín Navarro Vallz, Federico Lombardi, Valentina Alazraki, entre muchos otros. Que es un hombre de Dios, es el cristiano católico que necesitaba la Iglesia para ser su guía, su líder y vaya que lo hace muy bien, pues es un modelo a imitar a todo aquel que se dice cristiano incluso para el no cristiano, donde se le nota el interés por el ecumenismo, es un hombre de comunión. No tiene problemas de convivencia para los otros credos e ideologías, con esto no resta méritos e importancia a sus grandes predecesores, los reconoce, admira, valora y respeta el papel que desempeñaron cada uno en su tiempo para con la Iglesia y el mundo; ya que Dios elige el indicado e idóneo en el aquí y ahora de su Iglesia que camina en un mundo cambiante pero tan real al mismo tiempo.


De mi parte, compartía en el congreso que veo en el Papa a una persona autentica y comprometida con su fe cristiana católica, aunque él mismo reconozca sus deficiencias y debilidades como las tiene cualquier persona normal; lo que más llamó la atención sobre mi aportación es por haberlo llamado una persona normal, no anormal, aclaraba que a pesar de tantos títulos honoríficos, de tantos elogios de parte de la prensa y critica local y mundial, de los no católicos incluso no le afecta en nada, como se dice no se le sube los humos a la cabeza, tiene los pies bien puestos sobre la tierra, y por lo que se sabe siempre ha sido así, no como suelen ser las personas anormales que he dado a entender; tan libre y espontáneamente manifiesta sus gustos y deseos personales, sus temores, lo que no está de acuerdo con las personas y las instituciones, lo que debería de cambiarse para el bien de la persona concreta y de la sociedad, para convertir a este mundo ya en guerra a un mundo mas humano y fraterno, donde pueda vivir el hombre libre y dignamente, él tan sencillo como de siempre, a pesar de que le llame las cosas por su nombre y apellidos, pero las dice con caridad y autoridad de pastor de verdad y esto es lo que le gusta ver y escuchar el hombre de nuestro tiempo, esto es lo que exige el hombre de hoy, el hombre de hoy está cansado de los protocolos de las formulas vacías que no dicen nada, que no hacen cambiar a la persona para su bien, esto es lo que llama él convertirse siempre para convertir a otros, el mundo pide testimonio de vida no solo palabras o formulas vanas, se ve en él un hombre original y una persona de una sola pieza, no un actor que aprende poses raras para llamar la atención, caer bien y así ganar fama y rating a la gente y a los medios masivos de comunicación.


Estimado lector, en la entrevista que acaba de ofrecer para México, es donde se ve, se siente, se percibe, lo que transmite su persona, su pensamiento y palabras. De conceptos teológicos, filosóficos y disciplinas diversas, él las transmite tan ameno y sencillo, de tal manera que incluso al menos letrado las entiende y le gusta, no ven en él a un gran personaje y vaya que lo es, ven en él a una persona normal en todo el buen sentido de la palabra y todo lo que implica el término persona. Que vive y se sabe que ha vivido siempre lo que cree, su fe en un Dios real y vivo, no en un Dios concepto o un Dios idea. No entiendo ni acepto el por qué ve alguien o algunos que tal entrevista sea aburrida y sin importancia. Qué reto para todos los que nos llamamos cristianos y que no tenemos compromisos con lo que decimos que creemos, al mismo tiempo qué ejemplo para todos de un modo especial para todos los ministros de culto.


A mi parecer, he entendido que las personas que viven lo que predican, que lo difícil o complejo para algunos lo hacen tan asequible, a parte de ser un don, sin duda, también es producto de una gran experiencia y de una grande sabiduría. De mi parte estoy de acuerdo con esto, no tengo nada de que cuestionar o sospechar. Qué es lo que ha hecho grande al Papa? Su sencillez, su paz que se le ve, su confianza en Dios, su vivencia radical y compromiso con el Evangelio. La entrevista se ve, se siente amena, el tiempo transcurre en todo lo que da, así son los sabios, así son las charlas necesarias, las charlas que dan vida, las charlas donde uno aprende lo necesario en nuestra vida, son personas que tienen vida y dan vida, valga la repetición aunque en otras palabras, son personas que saben vivir y enseñan a vivir a otros, esto para mi es ser sabio y al mismo tiempo maestro y guía, de estos maestros, guías y lideres necesita el mundo de hoy para transformarlo, para convertirlo y así sea un mundo siempre en desarrollo o desarrollado, pero con valores humanos y cristianos y esto se logrará únicamente con la vivencia radical con el evangelio. Sabe de lo que habla no solo es producto de los libros sino de una grandísima experiencia vivencial, sabe compaginar muy bien lo estudiado y la experiencia vivencial personal con la Iglesia, conoce el hombre, le interesa su vida su vocación, sabe que el hombre pertenece a una familia, que es aquí en la familia donde la persona se forma y forma a otros (ciudadanos comprometidos con y para el bien con la sociedad), le preocupa todo aquello que divide y destruye los lazos y valores propios de la familia, le preocupa sus problemas, le preocupa la crisis de fe que tanto afecta, quiere ayudarle a corregir lo que lo destruye y destruye a otros, a propósito de esto, cuánto le preocupa y por tanto condena los problemas que causan los ministros de la Iglesia, los llama antropófagos o sea lobos para las ovejas que debería cuidarlas y alimentarlas para que crezcan y vivan, no matarlas y comerlas, qué clase de pastor es esto? Innumerables ocasiones ha dicho que el pastor debe ir en busca de las ovejas, salir a su encuentro, no solo esperarlas a ver si llegan solas, que el pastor debe de oler a oveja no a lobo, que propicie confianza no temor. Le recuerda siempre al hombre que somos hermanos, le invita a ser comprometido con su fe , conoce el mundo real, la historia, la cultura de cada país, y como la entrevista se trata de México se ve que conoce nuestra historia y cultura mejor que muchos de los que nos decimos muy mexicanos. Sabe y le preocupa los problemas de nuestro país, conoce nuestro país, ha estado por dos ocasiones, él mismo lo dice. Conoce los problemas que aqueja el mundo entero, le preocupa el problema de la migración de los países pobres, que salen en busca de una vida mejor, sabe de qué se trata este problema. Vemos cuánto le preocupa sobre la delincuencia, el terrorismo, las drogas, las instituciones que apuestan mas por su bien personal y egoísta que el bien común. He aquí la controversia suscitada por la palabra mexicanización, mas que señalamiento negativo o estigmatización de un pueblo como él mismo lo ha aclarado es la preocupación a sus problemas de todo tipo que destruyen a la persona y que no solo se ven en México sino en el mundo entero por desgracia.


Es un hombre de dialogo, un pastor de comunión con todas las ideologías y creencias religiosas, las respeta. Un hombre que propone reformas va él adelante y siempre para el bien de la persona sin importarle el credo de cada quien, un hombre que siempre anuncia el bien y denuncia el mal, ¡qué profeta de nuestro tiempo!.


Aunque las cosas las llama por su nombre, pero sin lastimar o perjudicar a alguien. Lo han llamado algunos reformador o revolucionario. Pero esto no hay que entenderlo como alguien que quiere dominar y vencer a ciegas, o se impone a sus ideas por complejos personales, sino mas bien, alguien que sabe lo que dice piensa y hace con razones bien justificadas y por tanto argumentadas, que hace revolucionar y evolucionar algo que está estancado, que no está funcionando como debiera, que incluso esté afectando, haciendo daño o destruyendo al hombre. Busca lo que es bien para la persona, le propone no se impone, le hace asequible, le abre las puertas no le cierra, hace que la misma persona descubra los valores auténticos, los valores del evangelio, no habla por hablar, es un hombre conocedor de la vida por eso la ama, la vive y la defiende desde el evangelio por supuesto.


Finalmente comprendo lo que dice el ministro que ya mencionaba, que le parece aburrida la entrevista, por algo será, que a los mismos ministros aunque no a todos les parezca aburrida, no será que algunos no nos gusta oír verdades que vienen del mismo jefe que es modelo para imitar, del que debíamos de estar agradecidos y aprender de él?- La verdad no peca pero cómo incomoda, dice el refrán. Como ve estimado lector, no le pongo, no le quito no le corrijo no hay nada que corregir a tal entrevista solo quiero manifestar que a mi si me interesa, no la veo aburrida y sin importancia sino todo lo contrario o sea necesaria para ser vista y oída pero con ojos, oídos y corazón de fe, y mas para nosotros ministros de la Iglesia. Sin duda alguna con un poco de sencillez aprenderemos algo o mucho para nuestra propia vida y mas que nada para nuestra vocación sacerdotal.


Concluyo este pobre comentario de mi parte, compartiendo un pensamiento del Santo Padre, que me ha cuestionado un sin fin de ocasiones, ya que lo que dice se aplica a todo ser cristiano y mas para los pastores que es el caso de muchos y para lo que está pensado este comentario: Me duele comprobar cómo en algunas comunidades cristianas, consentimos diversas formas de odios, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, deseos de imponer las propias ideas a costa de cualquier cosa, y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos? (Papa Francisco).

Lic. Pbro. Álvaro Álvarez Escobar.



RECORDAR ES VOLVER A VIVIR

Rasgos históricos de la Diócesis de Atlacomuco

Pasado Remoto


La zona que abarca el actual territorio de la Diócesis de Atlacomulco ha sido habitado por las etnias otomí y mazahua mucho tiempo atrás a la época precolombina.


En el pasado próximo al tiempo de la Conquista, dos centro indígenas sobresalían en el escenario histórico; el señorío otomí de Xilotepec y el señorío de Mazahuacán, éste último con dos centros, uno político en Xocotitlán y uno religioso en Xiquipilco. En tiempos de la invasión nahua, Mazahuacán había sido sometido por Tezozomoc al señorío de Tacuba en 1338 y Xilotepec sometido por Acamapichtli en 1379 para el señorío de México. Después, ambos serían sometidos como tributarios a la Tripe Alianza de México, Texcoco y Tacuba.


Cuando el 13 de Agosto de 1521 los españoles logran la rendición de los señores del Imperio Azteca, los territorios otomí y mazahua se sometieron casi pacíficamente; es cierto que hubo episodios de resistencia otomí, pero que fueron sofocados por el conquistador Gonzalo de Sandoval, en el territorio ubicado entre Jiquipilco y Dongú, perdiendo 300 miembros de sus huestes.


Ya el 3 de mayo de 1493 el papa Alejandro VI había previsto la evangelización de los pueblos conquistados por las coronas española y portuguesa.


Las raíces remotas de la llegada del Evangelio a nuestro territorio, hay que remontarlas al mismo trabajo evangelizador de los conquistadores y de los capellanes del ejército de Hernán Cortés; que pasó en varias ocasiones por el territorio con la finalidad de alcanzar otras tierras conquistadas para Castilla y gustaba como es sabido de la misa diaria y en más de una ocasión se encargó directamente del primer anuncio.


Sin embargo, la evangelización fundante propiamente dicha, tuvo que esperar la conformación de la Custodia del Santo Evangelio -futura Provincia del Santo Evangelio- y sobre todo de la Junta de los doce, tan trascendental en lo que se refiere a la sectorización de los cuatro centros más importantes y de los métodos de evangelización, que tuvo en los hermanos franciscos a los garantes de la palabra divina.


La noticia más antigua que se tiene de la presencia Franciscana en el territorio diocesano, es la de Fray Antonio de Ciudad Rodrigo, acompañado de Fray Cristobal Sámorano, Fray Juan de san Francisco y sobre todo de Fray Alonso de Rangel, insigne apóstol de Jilotepec, que extirpó la idolatría e implantó la fe en la región, aún arriesgando gravemente su vida. De la misma manera, los franciscanos de Toluca incursionaron en Jiquipilco y los de Metepec alcanzaron un amplio radio de acción llegando incluso a Temascalcingo.


En la primera evangelización lo que llamó la atención de los indígenas, motivándolos para convertirse paulatinamente al Evangelio, fue la pobreza y paciencia de los frailes; así como, el ornato y pulcritud en las celebraciones y la predicación pública, unida al incansable celo por las almas de los frailes franciscos, que buscaba arrancarlos de la idolatría destruyendo templos, altares e ídolos de las deidades prehispánicas, en el territorio diocesano aún se pueden reconstruir dichos actos.


La presencia franciscana se materializó, en la edificación de Iglesias y conventos, no se olvide que las capillas abiertas fueron una solución pastoral, para la atención a los autóctonos, que de hecho participaban por separado del culto y la doctrina. En el período que corre de 1569 a 1574 se contaban ya 138 conventos franciscanos en el arzobispado de México.


En el territorio en cuestión sobresalen dos, el de Jilotepec edificado hacia 1527-1530, que tenía categoría de cabecera de Doctrina y que en 1535 atendía Jilotepec, Soyaniquilpan, Acazuchitlán, Acambay, Timilpan Chapa y Villa del Carbón, contando con 4 religiosos 3 sacerdotes y un lego, y de cuyo complejo original queda una inscripción en la torre que data del 23 de mayo de 1527, la cual menciona que es en honor de Santa María de la Asunción. Y el de Aculco, datado en el año de 1540, considerado Vicaria del Convento de Huichapan. De la misma manera, se mencionan dos visitas del convento de Metepec, Atlacomulco y Temascalcingo, ésta última destruida lamentablemente en el terremoto de 1912, lo mismo que el complejo de la de Acambay.


No se olvide que la evangelización sólo pudo haber rendido verdaderos frutos una vez que las tierras habían sido sometidas al brazo conquistador. Tráigase a la memoria el hecho de que la conquista armada se prohibió expresamente hasta 1573. Sin embargo, como el territorio se pacificó tempranamente, fue repartido en encomiendas de indios, las cuales si bien no eran del conocimiento y aprobación real, fueron una realidad en el territorio diocesano.


Los encomenderos tenían derecho al tributo de los indios como pago por la empresa conquistadora realizada; dicho tributo se concretó principalmente en el trabajo indígena, aunque los conquistadores, no tenían derecho a la posesión de las tierras de los nativos, algo esencial que se debe subrayar es, que tenían a su vez, el anejo deber de evangelizar a los indios.


Han quedado registradas para la memoria histórica las siguientes, en 1532 la encomienda de Xocotitlán cuyo primer encomendero fue don Francisco Villegas, así como la de Atlacomulco. En 1533 la de Xilotepec encomendada a Juan Jaramillo de Salvatierra esposo de la Malinche, y en el mismo año la de san Francisco Soyaniquilpan en poder de Juan Navarro. La de Chiapa que tuvo como titular a Jerónimo Ruiz De La Mota Zárate en 1534. La de Ixtlahuaca encomendada a Juan Cuevas y la de san Felipe al mismo titular entre 1534 y 1536 y la Merced de Estutempan en 1540. Y finalmente la encomienda de Xiquipilco puesta bajo la responsabilidad de Pedro Muñoz.


Si la evangelización fundante según derecho y costumbre reinante, debía durar de diez a quince años, y las doctrinas y las encomiendas debían pasar pronto a la Iglesia Local, es sabido que no todas las doctrinas se secularizaron en ese plazo, dicho proceso se fue realizando ya entrados los años y por fuerza de exigentes decretos reales posteriores y definitivos.


Ya establecida la Iglesia, que no contó con clero nativo sino hasta muy después; los Sumos Pontífices buscaron una intervención directa de manera inmediata, y pese a que el Regio Patronato limitaba su acción, sus decisiones surtieron efectos que determinaron la evangelización de estas tierras.


Clemente VII erigió el obispado de México con documento del 2 de septiembre de 1530 y Paulo III lo elevó a sede arzobispal el 12 de febrero de 1546. Y proveyeron de pastores propios casi inmediatamente, fue electo Fray Juan de Zumárraga como pastor propio en 1528 y su pontificado culminó en 1547, Fray Alonso de Montufar presidió esta Iglesia de 1551 a 1572, Pedro Moya de Contreras de 1574 a 1589 y a causa de que Alonso Fernández Bonilla que no pudo tomar posesión, la Arquidiócesis de México quedó vacante por 12 años; sin embargo a fines del Siglo XVI se podían contar 105 parroquias, y en 1575 eran 185 clérigos en la Arquidiócesis.


Ya eran doctrinas seculares, en 1569 san Miguel Atlacomulco, san Francisco Ixtlahuaca, san Mateo Tlalchichilpa, y Santiago y san Juan Xiquipilco; en 1575 san Lucas Xocotitlán, y en 1580 Chapa de Mota. San Jerónimo Aculco y san Pedro Jilotepec tuvieron que esperar los siglos XVII y XVIII para ser secularizadas y Nuestra Señora De La Peña De Francia, san Felipe el Grande para ser erigidas.


Un elemento importante en la evangelización continua del territorio lo aportaron las congregaciones de pueblos, ya que era tendencia natural de los indígenas la dispersión, la Corona decretó las congregaciones en pueblos de los naturales, lo cual tenía la finalidad de facilitar muchas tareas de la Conquista. Hubo varios decretos de congregación, me remito a dos el de 1545 y los de 1592-1593.


En 1548 Atlacomulco contaba 6 pueblos y 3 estancias; Temascalcingo 7 pueblos; Ixtlahuaca 13 pueblos y de 10 a 12 estancias; san Felipe el Grande 8 pueblos San Mateo Tlalchichilpa 25 estancias; en 1548 Xiquipilco contaba con 23 estancias y en 1594 le fue autorizado un nuevo emplazamiento; Xocotitlán tenía dos estancias una en Tapaxco y otra en Coajomulco; en 1565 Jilotepec contaba 66 estancias entre las que se cuentan san Miguel Acambay, san Juan Acazuchitlán, san Jerónimo Aculco, santa María Magdalena Calpulalpan, san Pedro Denxhi, san Pedro Donicá, san Pablo Guantepec, Santiago Maxda, san Lorenzo Octeyuco, Santiago Oxthó, san Francisco Shaxní, san Andrés Timilpan, santa María Tixmadeje, Santiago Toxié; en 1580 Chiapa contaba con 22 estancias, de las que resaltan san Luis, san Félix, san Felipe Coamango, san Gregorio Mascapesco, san Bartolomé de las Tunas, san Francisco, san Marcos Tlazalpan, san Juan Bautista Tuxtepec, además de Soyaniquilpan del cual no se precisan las estancias.


No es posible aún reconstruir el elenco de los personajes de aquellas horas sin embargo se menciona a los siguientes sacerdotes, en Chapa a Hipólito Farfán en 1569; en Temascalcingo a Andrés Ressa en 1618; en Atlacomulco a Juan Gonzáles Urbina en 1595; en Ixtlahuaca a Francisco Moreno en 1552; en Jocotitlán a Diego Nájera Yanguas en 1596; en Jiquipilco a Francisco Aguilar en 1569.


Y no hay que dejar pasar en Chapa a Alonso de la Mota y Escobar párroco de Chapa en 1582 nombrado obispo de Guadalajara y muerto en 1625.


Desde la invención de la imprenta y desde su importación a nuestra tierra por Fray Juan de Zumárraga en 1539 fue utilizada con fines evangelizadores, en el siglo XVI el padre Cáceres había formulado una gramática en otomí la segunda lengua franca de esta tierra después del mexicano o náhuatl, si bien ya entre 1529 y 1547 hay noticia de una Doctrina Cristiana en lengua otomí y en 1592 un arte de la lengua mazahua del mismo padre Diego Nájera Yanguas. Datos esenciales para entender que en la primera evangelización se predicó en las lenguas indígenas de la región, una tarea que no se debe dejar sólo en el archivo muerto del pasado remoto.


Aún es tarea pendiente desentrañar los archivos del arzobispado, los parroquiales y de las órdenes para detallar y completar esta breve síntesis, que como es notorio sólo se circunscribe al siglo XVI, de modo que hay que decirlo con claridad la historia de esta porción del pueblo de Dios aún está pendiente.


Pasado Reciente


El 3 de noviembre de 1984 fue publicada la bula en que se mandaba la erección de la Diócesis de Atlacomulco a partir de territorios de las diócesis de Toluca y Cuauhtitlán. La petición formal había sido hecha por Alfredo Torres Romero (+ 26.06. 2005) obispo de Toluca y Manuel Samaniego Barriga (+ 15.10.1995) obispo de Cuauhtitlán. La ejecución del mandato de erección fue encomendada al Delegado Apostólico en México, Jerónimo Prigione, y se verificó el 27 de diciembre del mismo año con la toma de posesión canónica de su primer obispo, Ricardo Guízar Díaz.


Se fijó como sede de la nueva circunscripción eclesiástica la ciudad de Atlacomulco y se elevó al rango y dignidad de Iglesia Catedral el Templo de San Cayetano, en fase inicial de construcción, honrado con el título de la Divina Providencia y de San Cayetano, concediéndosele todos los honores, privilegios y dignidad litúrgica de que gozan las Iglesias Catedrales en el orbe católico; sin embargo, por razones de conveniencia se cambió el lugar y la Iglesia Catedral fue construida en el centro de la ciudad a un costado de la Iglesia Parroquial de Santa María de Guadalupe, Atlacomulco, México.


Como primer obispo diocesano fue nombrado don Ricardo Guízar Díaz, hasta entonces obispo auxiliar de Aguascalientes, Méx., el cual tomó posesión canónica de la misma, como ya se dijo, el 27 de Diciembre de 1984. El 27 de junio de 1998, el Santo Padre Juan Pablo II proveyó nuevamente eligiendo como segundo obispo al Pbro. Constancio Miranda Weckmann, consagrado el 4 de agosto de 1998, día en que tomó posesión canónica de la diócesis. El papa Benedicto XVI nombró como tercer obispo diocesano al Pbro. Juan Odilón Martínez García, el día 30 de abril de 2010.


El 13 de septiembre de 1996 fue nombrado Arzobispo de Tlalnepantla don Ricardo Guízar Díaz, quedando la Sede vacante del 16 de septiembre de 1996 al 4 de agosto de 1998, confiada a la Administración Diocesana de Mons. Rodrigo Guadarrama Rosas, hasta que fue consagrado el segundo Obispo, el Pbro. Constancio Miranda Weckmann el 04 de agosto 1998, tomando ese mismo día Posesión canónica; y siendo éste promovido al Arzobispado de Chihuahua el 3 de septiembre de 2009, queda por segunda vez la sede vacante bajo la Administración de Mons. Camerino Contreras Apolonio del 19 de noviembre del 2009 al 28 de julio 2010 fecha en la que el tercer y actual obispo Juan Odilón Martínez García tomó posesión canónica, el cual había sido elegido para esta sede, el 30 de abril del mismo año.


En el momento de la erección de la diócesis había 38 sacerdotes diocesanos: Prisciliano Martínez Martínez (+), Vicente Cárdenas Ordoñez (+), Manuel Santa Marina Jiménez (+), Nemorio León González (+), Manuel Mancilla Sánchez (+21.11.1990), Martín Rocha Huerta (+04.12.1992), Ignacio Díaz Popoca (+12.04.1998), Efraín Núñez Romero (+22.08.1998) José Espinoza Cardoso (+26.09.1998), Rafael Jurado Cuevas (+24.06.2000), Alfonso Castillo Valdés (+15.11.2004), Antonio Leyva Casas (+10.08.2007), Roberto Estévez Cedillo (+24.07.2002), Andrés Ossio Corona (+11.04.2009), José Esteban Luis Banda Fraga (+19.05.2010), Leocadio Chávez Hinojosa, Santiago Ramírez Torres, Bernardo Contreras Esquivel, Miguel Vázquez García, Benito González Ángeles, Miguel González González, Rodrigo Guadarrama Rosas, Rogelio Odilón Gómez Maya, Hildeberto Colín Sandoval, Ezequiel Almazán Almazán, (Francisco López Téllez), Felipe Ortega Flores, Alfonso Sánchez Rivas, José Luis García Cardoso, Fernando Chávez Cruz, Camerino Contreras Apolonio, Marcos Cruz Mateo y 4 religiosos, número que se ha ido acrecentando paulatinamente en 1986 5, en 1987 3, en 1988 1, en 1989 3, en 1990 3, en 1991 4, en 1992 3, en 1993 2, en 1994 1, en 1995 7, en 1996 1, en 1997 4, en 1998 8, en 1999 5, en 2000 4, en 2001 4, en 2002 9, en 2004 8, en 2005 4, en 2006 5, en 2007 3, en 2008 3, en 2009 6, en 2011 5 hasta alcanzar en la actualidad 117.


La Primera Curia Diocesana estuvo compuesta por los presbíteros Leocadio Chávez Hinojosa (Vicario General), Rodrigo Guadarrama Rosas (Pro-secretario), Luis Banda Fraga (Pro-tesorero); en seguida, se constituyeron el Consejo Presbiteral y el Colegio de Consultores.


Se conformaron las siguientes comisiones Felipe Ortega Flores (Pastoral Vocacional), Benito González Ángeles (Apostolado Bíblico), Roberto Estévez (Preparación de la Celebración del V Centenario), Rafael Jurado Cuevas (Delegado Coordinador de la Peregrinación Diocesana y Asistente de la Pía Unión de Peregrinos), Antonio Leyva Casas (Asistente Diocesano del Secretariado de Cursillos), Martín Rocha y Rafael Jurado (Director y Subdirector de la Escuela de la Cruz), Roberto Estévez (Asistente Diocesano del Secretariado de Jornadas), José Espinoza (Asistente Diocesano de la Adoración Nocturna) Luis Banda Fraga (Asistente Diocesano de la Acción Católica).


El papa Juan Pablo II desmembró para la formación de la nueva diócesis una porción de territorio de las diócesis de Toluca y Cuautitlán respectivamente, como nos recuerda la bula: “…desmembramos de la Diócesis de Toluca los territorios de los municipios civiles cuyos nombres son: Atlacomulco, Acambay, Aculco, El Oro, Ixtlahuaca, Jilotepec, Jiquipilco, Jocotitlán, Morelos, Polotitlán, San Felipe del Progreso, Soyaniquilpan, Temascalcingo y Timilpan; y al mismo tiempo separamos de igual modo de la Diócesis de Cuautitlán los territorios de los municipios civiles llamados Chapa de Mota y Villa del Carbón; y con los territorios así separados fundamos según derecho una nueva diócesis, que habrá de llamarse en lo futuro Atlacomulco y que estará circunscrita por los mismos límites de los territorios con que ahora mismo confinan dichos municipios, tomados en conjunto.”


Dichos municipios se ubican geográficamente al norte y noroeste del actual Estado de México, subdivididos en 650 poblaciones, de las cuales sólo algunas sobrepasan los 15, 000 habitantes; la superficie territorial es de 5, 364.63 Kms.2, su altitud promedio sobre el nivel del mar es de 2, 600 msnm.


La Diócesis de Atlacomulco, en el momento de su erección, estaba poblada por más de 500 mil habitantes, población que ha ido en aumento, al último censo de 2010 según datos del INEGI: se cuenta por municipio el siguiente número de habitantes: Acambay 60, 918, Aculco 44, 823, Atlacomulco 93, 718, Chapa de Mota 27,551, El Oro 34, 446, Ixtlahuaca 141, 482, Jilotepec 83, 755, Jiquipilco 69, 031, Jocotitlán 61, 204, Morelos 28, 426, Polotitlán 13, 002, San Felipe del Progreso 121, 396, San José del Rincón 91, 345, Soyaniquilpan 11, 798, Temascalcingo 62, 695, Timilpan 15, 391, y Villa del Carbón 44,881. Por lo que hoy día, se calcula en torno a un millón de personas (1’ 005, 862), en su mayoría de confesión católica; étnicamente su población está compuesta fundamentalmente por dos grupos indígenas: mazahuas y otomíes, sin descontar por ello la población mestiza.


La nueva diócesis quedó constituida por 36 parroquias, 34 desmembradas de la Diócesis de Toluca, a saber: Santa María de Guadalupe, El Oro; Jesús Nazareno, Jocotitlán; Nuestra Señora de los Ángeles, Tapaxco; San Andrés Apóstol, Timilpan; San Antonio de Padua, Polotitlán; San Antonio de Padua, Pueblo Nuevo; San Bartolomé Apóstol, Morelos; San Felipe Apóstol, Coamango; San Felipe y Santiago, San Felipe del Progreso; San Francisco de Asís, Chalchihuapan; San Francisco de Asís, Ixtlahuaca; San Francisco de Asís, Soyaniquilpan; San Jerónimo, Aculco; San Jerónimo, Zacapezco; San José, Agostadero; San José, San José del Rincón; San Juan Bautista, Acazuchitlán; San Juan Bautista, Jiquipilco; San Lorenzo Mártir, Malacota; San Miguel Arcángel, Acambay; San Miguel Arcángel, Temascalcingo; San Miguel Arcángel, Tenoxchitlán; San Pedro Apóstol, San Pedro de los Baños; San Pedro Apóstol, San Pedro el Alto; San Pedro y San Pablo, Jilotepec; Santa Ana, Ixtlahuaca; Santa Ana, Nichi; Santa Cruz, Tepexpan; Santa María de Guadalupe, Atlacomulco; Santa María de Guadalupe, Canalejas; Santa María de Guadalupe, Solís; Santiago Apóstol, Acutzilapan; Santiago Apóstol, Yeche; y 2 de la Diócesis de Cuauhtitlán: Nuestra Señora de la Peña de Francia, Villa del Carbón y San Miguel Arcángel, Chapa de Mota.


Después de la erección de la diócesis se han erigido 30 nuevas circunscripciones eclesiásticas: San Francisco de Asís Atlacomulco, San Lucas Totolmaloya, Arroyo Zarco, el Azafrán, Tizmadejé, San Mateo el Viejo, Pathé, Huertas, San Pablo Huantepec, La Loma Villa del Carbón, Taximay, San Sebastían, Los Reyes, Chejé, San Bartolo del Llano, Nuestra Señora de San Juan de los Lagos Carmona, San Nicolás Guadalupe, San Felipe y Santiago, San Lorenzo Tóxico, Santa María Canchesdá, Pueblo Nuevo de los Ángeles, Santa María Citendejé, Mayorazgo, Provedencia, Calpulalpan, La Concepción de los Baños, Santo Domingo de Guzmán, Tecoác, San Marcos Tlazalpan, San Francisco de Asís Tepeolulco.


Se conformaron cuatro Arciprestazgos o Decanatos: el de Santa María de Guadalupe conformado por las parroquias de: San Juan Acazuchitlán, Canalejas, Chapa de Mota, Jilotepec, San Felipe Coamango, San Jerónimo Zacapezco, San Francisco Soyaniquilpan, San Andrés Timilpan y Villa del Carbón, siendo el Pbro. Manuel González el primer Arcipreste. El de San Miguel: conformado por las parroquias de: Acambay, Aculco, Agostadero, Polotitlán, Solís, Temascalcingo, Acutzilapan, Atlacomulco, Chalchihuapan, San Bartolo Morelos, San Juan de los Jarros, siendo el Pbro. Andrés Ossio el primer Arcipreste. El de San Agustín, conformado por las parroquias de: El Oro, Pueblo Nuevo, San Felipe del Progreso, San José del Rincón, Tenoxtitlán, San Pedro el Alto, Santa Ana Nichi y Tapaxco, siendo el Padre Rogelio Odilón Gómez Maya el primer Arcipreste. El de San Francisco, conformado por las parroquias de Ixtlahuaca, Jiquipilco, Jocotitlán, Malacota, San Pedro de los Baños, Santiago Yeche, Santa Ana Ixtlahuaca, Santa Cruz Tepexpan, siendo el Padre Alfonso Sánchez Rivas el primer Arcipreste.


Posteriormente se conformó el decanato del Espíritu Santo conformado por las parroquias de Atlacomulco, Chalchihuapan, Acutzilapan, San Lorenzo Tlacotepec y San Juan de los Jarros.


Actualmente son doce decanatos por decreto del 01 de noviembre de 2005.


El 4 de Agosto de 1986 se fundó el Seminario Menor, fue Bendecido e Inaugurado el 3 de Septiembre de 1986. El Seminario Mayor fue erigido el 3 de septiembre de 1998, su construcción inició en 1999, su capilla fue dedicada a Cristo Sumo y Eterno Sacerdote el 27 de Junio de 2008, colocando en el altar las reliquias de San Pedro de Jesús Maldonado Lucero, Mártir.


La Diócesis de Atlacomulco desde su creación ha sido sufragánea de la provincia eclesiástica de México, dicha provincia eclesiástica está compuesta: por la Arquidiócesis de México, sede metropolitana y las diócesis de Cuernavaca, Toluca, Atlacomulco y Tenancingo.

Pbro. Lic. Sergio Colín



III PLAN DIOCESANO DE PASTORAL

¿Por qué un plan de pastoral?

La pastoral de conjunto es un elemento valioso en la búsqueda de unidad. Para esto contamos en la Diócesis con un Plan Pastoral que debe comprometernos a todos y que contempla los roles de los diferentes agentes pastorales laicos y consagrados. Este plan debe ser conocido, para que siempre se sepa en qué momento de él se está.

 

El Plan de pastoral Diocesano, es el fruto de un trabajo, que expresa el compromiso apostólico de todos y cada uno de los miembros de nuestra Diócesis, por lo que ha de ser entendido y asumido como una respuesta generosa a la voluntad de Dios para esta porción de su Pueblo, en este momento histórico que nos ha tocado vivir.


Es la forma de hacer pastoral, de manera pensada y articulada, iluminada por la Palabra de Dios y la enseñanza del Magisterio de la Iglesia, que quiere responder a la realidad que viven las comunidades parroquiales de nuestra Diócesis.


Es un proyecto para nuestra Iglesia Diocesana, para lograr que nuestra pastoral sea cada día más orgánica y de conjunto.


Este Plan es un punto de referencia pastoral para todos los que formamos esta Diócesis de Atlacomulco, por lo que debemos entenderlo no desde particularidades, sino como expresión de lo que nos es común a todos en el ámbito diocesano.


Se trata de una herramienta que nos ayuda a hablar el mismo lenguaje para organizar nuestro trabajo pastoral, de tal manera que podamos caminar hacia una comunidad diocesana madura en su fe, sólida en su comunión y comprometida en su misión.


Al elaborar el Plan de Pastoral y buscar un modelo de Iglesia adecuado a la realidad, hemos logrado ilusionar a un buen número de sacerdotes, religiosas(os) y laicos comprometidos en los diversos niveles de Iglesia.


Pero también es cierto que, cuando se ha intentado poner manos a la obra, se han detectado en seguida serias dificultades que paralizan, o disminuyen en gran medida, el dinamismo e ilusiones iniciales: gran parte de los agentes no están acostumbrados a trabajar de acuerdo a un plan pastoral.


Surge, pues la necesidad de educar a todos los cristianos comprometidos, tanto en la importancia y sentido de la planificación pastoral como en sus aspectos metodológicos.


La "Nueva Evangelización" en ardor, en métodos y en expresión, es una invitación a todos los cristianos a testimo¬niar nuestra fe ante el mundo y formar comunidades vivas que sean signo de esa misma fe.


En este sentido, Jesús nos enseña: "Ámense unos a otros como yo los amo a ustedes" (Jn 15, 12-13). "¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos y a ver si tiene suficiente para acabarla? ¿O qué rey, si sale a enfrentarse contra otro rey, no se sienta antes y delibera si con diez mil puede salir al paso del que viene contra él con veinte mil?" (Lc 14, 28-31).


Y San Pablo nos dice: "Yo corro no como a la ventura, y lucho no como quien tira golpes al aire" (1 Cor 9, 26).


La exigencia de una organización eficaz en la Iglesia se deriva de su mismo ser: ella es, en Cristo, como un sacramento -signo e instrumento eficaz- de comunión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano (LG 1).


La comunidad eclesial se configura más precisamente como comunión orgánica, análoga a la de un cuerpo vivo y operante; en efecto, está caracterizada por la simultánea presencia de la diversidad y complementariedad de las vocaciones y condiciones de vida, de los ministerios, de los carismas y de las responsabilidades (ChL 20).


El trabajo pastoral es la participación, aquí y ahora, en la misión salvadora de Jesús el Cristo, continuada en la Iglesia y por la Iglesia hacia todo el mundo, dentro de un determinado contexto histórico. La planificación sirve para que la Iglesia sea más fiel a Jesús y cumpla mejor la misión que él le confió.


El documento de aparecida nos dice que “Este proyecto diocesano exige un seguimiento constante por parte del Obispo, los sacerdotes y los agentes de pastoral, con una actitud flexible que les permita mantenerse atentos a los reclamos de la realidad siempre cambiante” DA 371.


La comunión y la participación son ejes rectores de nuestro Plan Diocesano de Pastoral.


Nuestra primera tarea y compromiso en relación con el Plan Pastoral Diocesano, es difundirlo y conocerlo. Es imposible que podamos entusiasmamos con el Plan y que lo pretendamos llevar a la práctica si no lo conocemos debidamente.


Entre las sugerencias que, se dieron en relación con el estudio y conocimiento del Plan diocesano de Pastoral, estaba justamente ésta: ofrecer subsidios desde las comisiones diocesanas de pastoral para su difusión, y preparar una presentación sencilla y divulgativa para los fieles. En ese empeño estamos. Pues las Comisiones diocesanas de pastoral ya están preparando dichos subsidios.


A la luz del Plan de Pastoral los decanatos han de organizar la pastoral, animando, acompañando, subsidiando y asesorando a las comunidades parroquiales en sus tareas evangelizadoras. Las parroquias bajo los criterios del Plan, han organizar a la comunidad, programar y animar sus tareas pastorales. La vida consagrada, desde sus propios carismas, debe asumir los criterios de evangelización del Plan para su inserción pastoral en la Diócesis, y Los Movimientos laicales han de encontrar en el Plan Diocesano, los caminos para integrarse a la diócesis y a las comunidades parroquiales.

Pbro. Ramón Martínez, Vicario de Pastoral.



SEMINARIO DE LA DIÓCESIS DE ATLACOMULCO

Fiesta Patronal 2015

Por vez primera en la historia del Seminario de la Diócesis de Atlacomulco se ha celebrado de manera distinta a los años anteriores la fiesta patronal en honor a nuestro santo patrono Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote fijada siempre en el mes de marzo. Hasta el año 2014 se hacía la invitación de un grupo representativo de cada parroquia y los bienhechores, mismos que asistían con sus párrocos.


A partir de este año 2015 se hizo extensiva la invitación a todas las personas de la Diócesis que quisieran celebrar con el Seminario su fiesta patronal, invitación que se hizo llegar a través de los párrocos, propaganda impresa, lonas, y medios electrónicos como el Facebook. Además se les envió invitación a los mayordomos de los pueblos vecinos a Atlacomulco, mismos que participaron trayendo en procesión sus imágenes, situación que le dio mayor solemnidad a la fiesta.


Es de reconocerse el trabajo arduo del Rector, Pbro. Lic. Doroteo Ildefonso Santos que en coordinación con nuestro Obispo, Mons. Juan Odilón Martínez García y de todo el equipo de formadores y seminaristas, quienes desde el mes de noviembre de 2014 iniciaron los preparativos para la fiesta patronal.


El domingo 8 de marzo fue la fecha fijada para este año; la fiesta se inició en un ambiente de alegría; al rededor de las 10:00 horas el Padre Rector hizo la inauguración oficial de la fiesta patronal de nuestro querido Seminario, en donde agradeció a Dios por la oportunidad que nos dio de celebrar por primera vez de una manera distinta esta fiesta y deseando que fuera del agrado de todos, invitó a participar de la misma.


La promoción de la fiesta patronal motivó a muchas parroquias tanto del decanato del Espíritu Santo como otras más lejanas como la de San José del Rincón y Santiago Yeche quienes se hicieron presentes con un grupo significativo de niños de catequesis, acompañados de sus catequistas y de algunos papás, los cuales fueron los primeros en llegar a la fiesta y que además se les mostraron las instalaciones del Seminario Mayor, siendo también para ellos oportunidad de expresar sus dudas, comentarios e inquietudes.


La fiesta patronal estuvo acompañada por diferentes danzas regionales, como los concheros, la danza azteca y las pastoras, mismas que le dieron realce; algunos de los danzantes comentaban que venían a pagar la visita que el Pbro. Enrique Dávila les había hecho yendo a danzar a sus respectivas fiestas; cabe mencionar que participaron con mucha alegría.


El momento central de la fiesta patronal fue la solemne Celebración Eucarística presidida por el Padre Rector a las 12:00 horas en que concelebraron varios sacerdotes del equipo formador; asistieron las danzas, los mayordomos y feligreses de diferentes parroquias ; los seminaristas fueron quienes cantaron y animaron con la liturgia. Cabe mencionar también que a lo largo del día hubo otras celebraciones eucarísticas y se administró el sacramento de la reconciliación.


Por supuesto no podían faltar los diferentes puestos de comida y el típico pan de fiesta, cuyos organizadores de manera muy generosa se esmeraron en la preparación de los alimentos y colaboraron con las ganancias y en algunos casos hasta con la inversión en favor del Seminario.


No podemos negar que la participación de los juegos mecánicos, ocupó un lugar especial en la fiesta patronal, ya que fue motivo de diversión para muchos asistentes chicos y grandes; hubo promociones para algunos niños. Hubo música en vivo; por la mañana estuvieron dos artistas animando y cantando música versátil y por la tarde estuvo tocando y cantando el grupo “Almar” quienes hicieron que la gente pasara momentos muy agradables con la música, los cantos y las dinámicas.


Al filo del medio día hubo un evento de payasos para los niños, y otros que sintiéndose contagiados por el espíritu infantil, disfrutaron y se divirtieron un momento; al finalizar de este evento, se llevó a cabo un concierto de música católica en la capilla del Seminario cuyos concertistas fueron los presbíteros Felipe Ortega Flores y Mario Guadalupe González, evento que también fue muy concurrido.


Para continuar con la alegría de las festividades hubo en el auditorio del Seminario un evento de box con 10 peleas en las que tuvieron la oportunidad de participar boxeadores de diferentes gimnasios de Atlacomulco y sus alrededores, contando con una asistencia grande a este evento.


Durante todo el día estuvo puesta la expo-vocacional casi a la entrada del Seminario en que participaron diferentes congregaciones religiosas y el mismo seminario promoviendo las vocaciones.


Para concluir los festejos en honor de Jesucristo Sumo y eterno Sacerdote, al rededor de las 17:00 horas, fuimos bendecidos con un chubasco, mismo que vino a dar por terminada la fiesta. Muchos de los asistentes estuvieron contentos y sorprendidos por el éxito en la organización de esta fiesta.


Se calcula que la cantidad de asistentes a la fiesta patronal osciló entre los 2500 y 3000 personas; 12 puestos de comida; 7 juegos mecánicos; 1 tiro al blanco; 1 lotería y 3 danzas. Seguimos pidiendo a Dios nuestro Señor que nos bendiga con abundantes vocaciones al ministerio ordenado.

Pbro. Lic. Joel Sánchez Ramírez.


CAMBIO, DESTINOS Y NOMBRAMIENTOS DIOCESANOS

Noviembre de 2014 a Marzo de 2015


NOVIEMBRE
20/2014
Pbro. Miguel Ángel Carrillo.
Párroco de Santa María Citendejé.

21/2014
Pbro. Francisco González Hernández.
Rector de San Sebastián

DICIEMBRE
2/2014
Pbro. Rene Flores Colín.
Vicario Parroquial de San Felipe y Santiago del Progreso.

2/2014
Pbro. José Antonio Esquivel Mendoza.
Vicario Parroquial de San Juna Bautista, Jiquipilco.

2/2014
Pbro. Carlos León Urbina.
Vicario Parroquial de San José Agostadero, Acambay.

2/2014
Pbro. David Martínez Sandoval.
Viario Parroquial de San Miguel Arcángel, Acambay.

ENERO 2015
23/2015
Pbro. Jorge Alberto Becerril Navarrete.
Coordinador de la Comisión para la Pastoral Profética.

30/2015.
Diac. Marco Antonio Jesús Martínez Cruz.
Santo Domingo de Guzmán.
Diác. Carlos Erick Rodríguez Miranda
San Bartolomé Apóstol, San Bartolo del Llano.
Diác. José Luis García Garduño.
San Miguel Arcángel, Acambay.
Diac. Iván Montoya López.
San José del Rincón.
Diác. José Miguel Alcántara Alba.
San Jerónimo Doctor, Zacapexco.



FEBRERO 2015
3/2015
Pbro. René Flores Colín.
Responsable Diocesano de la Dimensión de la Pastoral Indígena.



17/2015
Pbro. Javier Martínez Paulino.
Adscrito. Nuestra Señora de San Juan, San Francisco la Loma, Carmona.

26/2015
Pbro. José Cázares González.
Párroco de San Antonio de Padua, Polotitlán.



27/2015
Pbro. Ramón Martínez Ángeles.
Párroco de San Francisco de Asís, Atlacomulco.



MARZO 2015
1/2015
Pbro. Ángel Damián González
Adscrito a Santa María de Guadalupe, Atlacomulco.



4/2015
Pbro. Jesús Guadarrama Molina.
Párroco de San Luis Taxhimay



5/2015
Pbro. Jorge Alberto Becerril Navarrete.
Párroco de San Bartolomé Apóstol, San Bartolo del Llano.